Ligado al delito de extorsión podría estar el crimen de dos jóvenes ocurrido la mañana de ayer en una balacera en el barrio Abajo, cerca de Casa Alianza y la Secretaría de Salud, según la investigación preliminar de la Policía.
Uno de los autores materiales del sangriento suceso fue capturado por agentes del Escuadrón Motorizado. El otro escapó, de acuerdo con lo revelado por testigos.
Los fallecidos en el tiroteo fueron identificados como Luis Adolfo Barahona Briceño (18), hijo de una clase I de la Policía Preventiva, y Anthoni Alexander Fuentes Bustillo (20). En el mismo hecho resultó herido un transeúnte, Armando Gómez Barahona (55), quien fue trasladado al Hospital Escuela a recibir la asistencia médica oportuna.
Como uno de los presuntos autores del doble crimen, la Policía capturó a Ricardo Josué Alvarado Marcía (20), a quien le decomisaron el arma homicida, una pistola calibre 9 milímetros, dos cargadores y un teléfono celular.
Uno de los cuerpos quedó en la esquina de Casa Alianza y el otro, en el centro de la calle que conecta al mercado con el barrio La Concordia.
Equipos de la sección de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal y de la Unidad de Análisis de la Policía Metropolitana 1 se presentaron a la escena del crimen a hacer las pesquisas preliminares para establecer la causa del delito.
Se conoció que Alvarado Marcía es un motorista del transporte urbano que conducía un autobús rapidito que cubre la ruta de la colonia Arturo Quezada al centro de la capital; cometió el crimen porque están cansados de pagar el mal llamado “impuesto de guerra”.
Terror en plena calle
Testigos relataron que, alrededor de las 10:00 am, las víctimas transitaban por el sector y de repente se desató una balacera protagonizada por dos individuos, entre ellos, uno que se conducía en una motocicleta gris, la cual quedó en la escena del crimen.
Los dos jóvenes fallecieron al instante. Uno de los responsables del hecho fue detenido y el otro huyó en veloz carrera.
Alvarado Marcía fue trasladado al Escuadrón Motorizado, donde los agentes confirmaron que andaba protegido con un chaleco antibalas.
Una fuente policial reveló que, supuestamente, los fallecidos se dedicaban a cobrar el “impuesto de guerra” y que eso pudo haber originado su muerte, lo que está en proceso de investigación.
El detenido aseguró que las dos víctimas llegaban una vez por semana a recoger 15 mil lempiras recaudados de todas las unidades de transporte de esa estación y que los transportistas “ya no los aguantaban”.
Aseguró que varios extorsionadores llegaban a cobrar y habían interpuesto denuncias, pero la Policía nunca se interesó en capturar a los implicados en la actividad ilícita.