Durante la Segunda Guerra Mundial los célebres bancos suizos recibían depósitos de judíos que trataban de ponerlos a salvo de los nazis. Muchos no tuvieron la suerte de sobrevivir a los campos de exterminio y enormes capitales quedaron ahí, esperando por sus dueños.
Los herederos que lograron salvarse han luchado en vano durante años porque les entreguen lo que les pertenece con muy pocos resultados favorables; los bancos se hacen los suizos.
La crisis española, que tiene en el desempleo a un 25% de la fuerza laboral y al borde de la quiebra al propio país, fue provocada, en gran parte, por algunos bancos demasiado ambiciosos.
Sí, los bancos, esos serios, responsables y muy exigentes “manejadores” del dinero.
Resulta que empezaron a vender casas a gente que no podía pagarlas, “cocinándoles” los números para hacerles creer que sí.
Llegaban donde usted -que vivía tranquilamente en su casita o apartamento alquilado- y le ofrecían algo mucho mejor con grandes facilidades de pago.
La oferta que le presentaban era imposible de rehusar, ya que ellos mismos le proporcionaban un aval. La letra menuda del contrato decía que usted, a su vez, serviría de aval para algún otro desconocido e ilusionado comprador.
Con tal de tener casa propia usted firmaba lo que fuera.
Cuando el desconocido que avaló no pagaba, inmediatamente le caían a usted, que entonces, por pagar deudas ajenas, no podía pagar su cuota. Usted perdía la casa y, además, como un bono especial quedaba siempre debiendo, ya que de acuerdo a ese mismo contrato, devolver la casa no le libra de la deuda por todas las mensualidades atrasadas, intereses moratorios, gastos legales, etc.
Una casa no es problema, el asunto es que se trató de centenares de miles de casas y apartamentos que pasaron a poder de los bancos, los que se quedaron sin dinero.
Como niños de escuela entonces corrieron al gobierno para que les ayudara a salir del problema que ellos habían creado. Así se encuentran las cosas en este momento, nada más que en el camino casi quiebran al país.
En Islandia, los bancos crearon una situación parecida, sólo que aquí la gente no permitió que el gobierno salvara a los bancos y, por medio de una consulta popular, se determinó que el gobierno no les ayudaría; todos quebraron, todos los bancos se fueron a pique. También el gobierno se vio afectado ya que muchos fondos de pensiones y dinero de ahorros estaba en esos bancos, pero al menos no los premiaron salvándolos de una situación creada por su irresponsabilidad y ambición.
En los EE UU la crisis financiera fue provocada también por bancos vendiendo casas a diestra y siniestra, a gente que ellos sabían no podía pagarlas, luego vinieron las devoluciones y el asunto estalló. Actualmente más de millón y medio de casas están vacías, fueron reposeídas por los bancos que las vendieron sabiendo que no podían ser pagadas.
Pero no solo de casas viven los bancos, la sucursal mexicana de uno de los mayores del mundo, que tiene su sede en Inglaterra, enfrenta cargos por lavar dinero de narcotráfico y crimen organizado, hasta por un total de siete mil millones de dólares.
El slogan debería de ser “somos bancos, no santos”.