Consecuencias
COMPARTIR Emilio Santamaría  13 julio 2012 06:29pm

Raúl no prestó la menor atención a su abuelo cuando le explicó: “podrás escoger sus acciones, pero no las consecuencias”. Tiempo después, lo comprendió. Estando de vacaciones, se quedó echado en la playa en un día nublado. Uno de los empleados del hotel le advirtió que “ese sol, parece que no, pero también quema”. Raúl sonrió burlonamente. El empleado entonces le dijo: “Bueno, aténgase a las consecuencias”.

¿Cuáles fueron “Las consecuencias”? Una insolación que necesitó de ayuda médica y que echó a perder las vacaciones de la familia. Esa lección le sirvió mucho en adelante. Encontró que algo es importante en la medida en que hacerlo o no implica consecuencias potencialmente diferentes. Estudiar y prepararse para un próximo examen era algo que producía como consecuencia no solo una buena calificación, sino el hecho de contar con valiosos conocimientos para aplicar en su futura vida profesional. No hacerlo, traía las consecuencias contrarias.

Una vez en su vida laboral, Raúl se dio cuenta que muchos de los que “solo probaban” las drogas, como consecuencia se volvían adictos. Aún él mismo, al pegarse a su BlackBerry y platicar por horas intrascendencias  en su WhatsApp con sus amigos, le consumía tiempo diariamente, pero no producía ninguna consecuencia que potenciara su futuro. También observó que comprometerse en su trabajo, tenía como consecuencia satisfacción personal, ascensos y prosperidad.

La palabra “consecuencias” le daba vuelta en la cabeza. Recordaba a su abuelo con aquella sentencia: “Podrás escoger tus acciones, pero no las consecuencias”. ¿Y si se invirtiera la sentencia? ¿Por qué no pensar en términos de “que consecuencia tendrá esto” antes de hacerlo?

¿Le sirvió a Raúl esa idea? Juzgue usted, decidió hacer siempre como una norma, lo correcto. En su hogar decidió ser fiel. En el trabajo, comprometido. En sus relaciones con los demás, tolerante. Esto ha provocado enormes consecuencias potenciando su prosperidad y la felicidad de su familia.

Le agradezco a Raúl por compartir estas ideas conmigo, y autorizarme para relatarlas a mis lectores.

LO NEGATIVO: No entender que “podremos escoger nuestras acciones, pero no sus consecuencias”.

LO POSITIVO: Evaluar las consecuencias primero, para definir así las acciones que potencien nuestro futuro.

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