Corea del Norte declaró ayer que no tiene más alternativa que “examinar de nuevo totalmente” la cuestión nuclear, tras haber acusado a Estados Unidos y a Corea del Sur de tratar de destruir una estatua del fundador del país.
“Las circunstancias nos llevan a examinar de nuevo enteramente la cuestión nuclear”, según comunicado del ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores transmitido por la agencia oficial KCNA: El comunicado no precisa en qué consiste esta revisión de las cuestiones nucleares. Pero los expertos sobre ese país, uno de los más secretos y cerrados del mundo, suponen que se trata de una tercera prueba nuclear, luego de las de octubre de 2006 y mayo de 2009.
El jueves, Corea del Norte presentó a Jon Yong-Chol, un norcoreano que pasó a Corea del Sur y volvió a su país para destruir estatuas de dos exdirigentes del país, como parte de una misión organizada por los servicios secretos surcoreanos, según el norte. Ayer, los servicios secretos surcoreanos negaron en bloque esas acusaciones e indicaron que se trata de “propaganda sin fundamento”. Por el contrario, Corea del Sur confirmó que el hombre presentado en Pyongyang es un norcoreano que pasó al sur en 2010.