El presidente Barack Obama intenta mantener la presión sobre su rival republicano Mitt Romney en sus días de campaña electoral en Florida para conseguir el apoyo de los exmilitares, jubilados y votantes indecisos que pueblan el centro de ese estado, mientras la esposa de Romney dijo que no divulgarían más información fiscal de su marido.
Obama acudió ayer a varios mítines en Jacksonville y West Palm Beach, mientras sus ayudantes presionan a Romney para que difunda más declaraciones anuales de sus ingresos y siguen castigando al exgobernador de Massachusetts.
La esposa de Romney respaldó la negativa de su esposo a difundir más declaraciones de impuestos personales de las que ya he hecho públicas, indicando que “hemos dado todo lo que la gente necesita saber” sobre la situación financiera de la familia.
Ann Romney le dijo a ABC que en su opinión la campaña electoral del presidente Barack Obama sobre las finanzas de su esposo ha estado “muy por debajo de la dignidad de la presidencia”.
Ann Romney sostiene que su familia entrega el 10% de sus ingresos a la Iglesia Mormona y su marido no se adjudicó salario alguno durante sus cuatro años como gobernador de Massachusetts.