El poeta Javier Sicilia, líder de un movimiento que pide el fin de la violencia en México, cruzará la frontera mañana para llevar su reclamo a la Casa Blanca, en una caravana que partirá de la limítrofe ciudad mexicana de Tijuana y terminará en Washington.
La caravana, organizada por un centenar de organismos binacionales y en la que participarán unas 150 personas -más las que se sumen en el camino-, cruzará la frontera en Tijuana mañana y espera llegar a Washington un mes después, tras atravesar Estados Unidos por el sur.
“Esta caravana ampliará, a niveles sin precedentes, la conversación sobre los daños que hace la guerra contra las drogas a las comunidades, tanto a las de México como a las de Estados Unidos”, dijo Ted Lewis, portavoz del organismo internacional de defensa de los derechos humanos Global Exchange, uno de los organizadores de la manifestación.
Clamor
Desde que el hijo de Sicilia murió el año pasado a manos del crimen organizado, el poeta encabezó varias caravanas a lo largo de México para exigir el fin de la estrategia antidrogas del gobierno, financiada en parte por Estados Unidos y que ha dejado más de 50,000 muertos desde 2006.
“La caravana busca exponer las causas fundamentales de la violencia en México, crear conciencia sobre los efectos de la guerra contra las drogas e inspirar a la sociedad civil estadounidense para que exija políticas que fomenten la paz, la justicia y la dignidad”, indicó Drug Policy Alliance, que aboga por la despenalización de la marihuana y también organiza la protesta.
El apolítico Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, fundado por Sicilia, sugiere que el problema de las drogas sea abordado desde un punto de vista de salud pública y no como un asunto judicial.
“Esta guerra es un fracaso indescriptible”, publicó Sicilia este viernes en el diario internet Huffington Post, en inglés.
En su columna, tras citar los “23 millones de usuarios de drogas en Estados Unidos”, además de los muertos, desaparecidos, desplazados y huérfanos en México, el poeta fustiga “la industria de las armas en Estados Unidos, que provee armamento al conflicto en México”.
Entre los reclamos también está la criminalización de los inmigrantes y la sobrepoblación carcelaria, problemas que estarían vinculados tangencialmente a la guerra contra las drogas, decretada por el entonces presidente Richard Nixon hace 40 años.
Tras cruzar la frontera, los autobuses harán una parada el domingo en San Diego, California, para llegar el lunes a Los Ángeles.