La muerte hoy de un preso que estaba hospitalizado en Tegucigalpa elevó a 360 la cifra de víctimas del voraz incendio que hace ocho días arrasó parte de la Granja Penal de Comayagua, en el centro de Honduras.
El recluso Juan Ángel Irías, de 66 años, murió este martes "debido a la severidad de las lesiones que sufrió al momento del incendio", declaró a periodistas el médico Manuel Boquín.
Irías era uno de los 10 presos ingresados el miércoles pasado en el Hospital Escuela a causa de quemaduras, de los cuales seis murieron entre ese día y el domingo pasado mientras que los otros tres están en situación "estable pero crítica", según explicó el galeno.
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El siniestro en la cárcel hondureña se registró entre la noche del 14 de febrero y la madrugada del día 15, y una de las 360 víctimas era una mujer que visitaba a su marido, de acuerdo a la información oficial. Las autoridades manejan que la causa del incendio fue accidental, según afirmó este martes el fiscal general del Estado, Luis Rubí, quien reveló datos de un informe preliminar realizado por investigadores del Ministerio Público y expertos de Estados Unidos.
Forenses hondureños, chilenos, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos y peruanos han identificado hasta este martes 70 de los fallecidos, en un proceso que ha sido criticado como muy lento por los familiares, a quienes solo les han entregado 33 cuerpos.
En total, los forenses han realizado 277 autopsias hasta este martes, añadió hoy el portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte, en declaraciones a los periodistas. Centenares de familiares esperan angustiados a pocos metros de la morgue del Ministerio Público la entrega de sus deudos, en un drama que cada día es más desgarrador porque nadie sabe cuándo terminará el proceso.