Jerry Bengtson, la revancha de un goleador apagado
Jerry Bengtson quiere ver su sueño cumplido en Londres.
COMPARTIR Liga de Honduras 26 junio 2012 12:18pm

El nombre de Jerry Bengtson retumbó en la oficina de la Federación de Fútbol saliendo de la boca de Luis Fernando Suárez .

Claro, fue mencionado como uno de los tres refuerzos mayores de 23 años que Honduras tendrá en los Juegos Olímpicos de Londres en el mes de julio próximo, donde la Bicolor se medirá a Marruecos en su debut, luego contra la poderosa España y cierra la fase de grupos contra Japón en la llave D.

A partir de ese momento, el ir y venir de reproches y comentarios hacia el técnico, columnas de opinión y editoriales de programas deportivos se llevaron horas enteras hablando de su polémica convocatoria.

La tarde de ayer se puso ese traje de obrero nacional, con el que espera vencer y convencer a propios y extraños que tres títulos de goleo hablan por si solos en su currículo.

Callado, de muy poca conversación, serio y mirada desafiante, así se presentó Bengtson, también un milagro de Dios luego de un accidente fatal que sufriera en 2010, en sus mejores momentos de gloria como goleador con el club ceibeño Vida .

Pecho frío para ensartar la daga del gol a sus rivales, así se presentó al primer entrenamiento en el estadio Olímpico con la frialdad Anthony Perkins, personificando al famoso asesino Norman Bates, sin palabras.

No es amigo de la marcación en el centro del famoso rondo al inicio de las prácticas, de hecho nunca estuvo adentro, no así el portero José Mendoza e Hilder Colón, los más frecuentes dentro de la rueda de jugadores.

En un pasado muy cercano, Bengtson había sido el hombre de Suárez en la Selección, pero un notable descenso en su nivel futbolístico lo puso en la lista de espera y no fue parte de la convocatoria de Honduras para los juegos eliminatorios contra Panamá y Canadá, donde la Bicolor apenas sacó un punto de seis.

Muchos “entendidos” en la materia dijeron que el goleador ceibeño estaba muy ilusionado con marcharse al extranjero después de muchos rumores en el “tianguis”  de piernas, como le llaman los mexicanos, y eso le pasó factura.

Entre murmullos de los colegas periodistas debatiendo quien o cuál debería de estar en esa convocatoria, los futbolistas dejaron la relajación por un momento y comenzó “lo bueno”.
Pasaron a realizar la ya acostumbrada oración, Bengtson abrazó a Mendoza y José David Velásquez Colón, miró al cielo y parece que pedía a Dios que esta aventura que está por comenzar, diera los mejores resultados.

Carlos Gutiérrez, preparador físico de la Bicolor, le ordenó al equipo correr alrededor de la cancha. Bengtson después de aproximadamente 20 vueltas ni se inmutaba, no así el arquero José Mendoza, cayéndose a pedazos en cada paso.

Pero un bote de agua fue el  más preciado tesoro de Bengtson después de tanto esfuerzo físico. Muy tranquilo se mostró aquel delgado jugador que en su momento lo creyeron el sustituto ideal de David Suazo, una camisa grande que llenar en la Selección. 

Después de un refrigerio de oxígeno, otra vez a la cancha. Pegarle a la pelota no fue lo mejor, un toque de balón no muy fino de Jerry, comprensible, sus músculos están “pegados” ya que están en plena etapa de la tan odiada y exhausta pretemporada en los clubes de la Liga Nacional. 

Con la complicidad de sus compañeros de Motagua, Bengtson se metió poco a poco en la confianza del grupo. La tarde comenzó a caer, los jugadores dieron gracias porque el “acondicionamiento” físico, tempestuoso se acabó y Bengtson salió con una sonrisa de satisfacción, pensando en volver a celebrar como aquel goleador que puso de cabeza a los equipos grandes por querer tenerlo, su más grande desafío ya comenzó.

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