Mexicanos votan en un país inmerso en la violencia
La ola de violencia en México se ha disparado desde la llegada al poder del presidente Felipe Calderón.
COMPARTIR Notas 26 junio 2012 09:19pm

El crimen organizado estuvo presente en la campaña electoral mexicana, durante la que se registraron ataques aislados contra candidatos y siguieron las matanzas de los carteles de la droga.

Ver: Elecciones en México

México lleva años enfrentando una ola de violencia que en los últimos cinco años y medio, con Felipe Calderón en el poder, se desató por las pugnas entre organizaciones criminales y de estas, contra el Ejército y las policías, que están siendo depuradas.

A los comicios del 1 de julio en México están llamados a votar 79.5 millones de mexicanos que, en el ámbito federal, elegirán un nuevo presidente, 500 diputados y 128 senadores, 925 alcaldes, 6 gobernadores, 15 congresos locales, y Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

El IFE (Instituto Federal Electoral) detectó potenciales focos de inseguridad en un 14% de las más de 66 mil secciones electorales del país, no solo por crimen organizado sino también por conflictos interétnicos, religiosos o políticos.

El consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, ha dicho que por la inseguridad podría haber problemas puntuales, pero que los comicios no estarán condicionados por ella.Calderón ha dejado algunos resultados positivos en cuanto a detenciones, con el arresto de 22 de los 37 delincuentes más buscados de México, pero el mandatario y la aspirante de su partido, Josefina Vázquez Mota, tienen una losa muy pesada: la derivada de una violencia que ha dejado unos 50 mil muertos.

En campaña la violencia se manifestó con particular crudeza cerca de la ciudad de Guadalajara, oeste del país, donde el 9 de mayo fueron encontrados 18 cadáveres decapitados, y el día 13 del mismo mes, cuando fueron halladas 49 personas mutiladas en Cadereyta, norte de México.

Además fueron asesinados tres periodistas y otros tantos fotógrafos en los estados de Veracruz y Sonora. Organismos de defensa de las víctimas como el MPJD (Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad) elevan hasta 60 mil los homicidios ocurridos en México en los últimos años, de los cuales la mayoría están en “total impunidad”.

“Una elección en estas condiciones es una ignominia, más cuando esta guerra y los dolores inmensos que causa a sus víctimas directas y a sus familias ni siquiera ha merecido ser considerada como una preocupación de primer orden por los partidos políticos y sus candidatos”, ha lamentado el MPJD.

Legado

El presidente Felipe Calderón, quien convirtió la lucha contra el narcotráfico en su principal bandera, llega a la recta final de un mandato marcado por una ola de violencia.

Después de seis años en el Gobierno, Calderón entregará al vencedor de las elecciones del 1 de julio un país convulsionado, “que no está en paz, ni tranquilo y con regiones que se han vuelto ingobernables”, dijo el analista Salvador García Soto.

“El balance final, el saldo para los mexicanos, va a ser negativo” porque entregará un México con muchos lugares donde “el crimen organizado está literalmente gobernando o disputándole al Estado las facultades esenciales de seguridad, incluso del cobro de impuestos”, apuntó. Aunque prometió en campaña ser el “presidente del empleo”, una vez en el poder, Calderón lanzó una “guerra” contra el crimen organizado con la participación de miles de soldados y policías federales cuyos resultados han sido pobres.

Esa estrategia exacerbó los niveles de violencia; se multiplicaron los hallazgos de cadáveres decapitados y desmembrados, así como de fosas clandestinas con todo tipo de víctimas, incluidos inmigrantes centroamericanos inocentes. 

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