Nuevo Gobierno de Franco enfrenta a difíciles vecinos
Federico Franco habla con una residente local después de asistir a una misa.
COMPARTIR Notas 25 junio 2012 01:26am

Paraguay se propone defender en el escenario internacional la legalidad de su nuevo gobierno, en lo que se avizora una intrincada tarea ante la reacción de rechazo expresado en el exterior por la destitución del mandatario Fernando Lugo.

El gobierno del presidente Federico Franco tiene el desafío de convencer a Gobiernos de naciones latinoamericanas y del Caribe que han puesto en duda la legitimidad del nuevo gobernante y no han dado su reconocimiento; sin embargo, a la Casa Presidencial ya se presentaron el nuncio apostólico Eliseo Ariotti, seguido luego por el embajador de Estados Unidos y el ministro de Cooperación Económica de Alemania, Dirk Niebel.

Brasil también mostró una posición abierta y de respeto a las decisiones de la nación vecina.

Sin embargo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció la medida más drástica hasta el momento en rechazo a la destitución del que fue un aliado, al anunciar que retirará a su embajador y cortará los envíos de petróleo a Paraguay.

Chile y Colombia llamaron ayer a sus respectivos embajadores en Asunción para consultas.

A buscar soluciones

José Félix Fernández, canciller y uno de los primeros designados por Franco, tras la destitución de Lugo, dijo en rueda de prensa que participará en el encuentro del Mercosur, del que Paraguay forma parte junto con Brasil, Argentina y Uruguay, a celebrarse el viernes en la ciudad argentina de Mendoza.

“Federico Franco es el presidente de Paraguay y como tal está invitado a asistir a las deliberaciones”, señaló Fernández, quien fue ministro de Relaciones Exteriores en el anterior gobierno de Luis González Macchi (1999-2003).

Franco afirmó que Fernández “se encargará de buscar solucionar las discrepancias con nuestros países vecinos y amigos”. Habló tras asistir a una misa en el templo católico del pueblo Itauguá, en las afueras de Asunción.

Lugo anunció la madrugada del domingo que también asistirá al encuentro para denunciar que el Senado de su país no le otorgó el tiempo suficiente para que sus abogados prepararan su defensa.

Consideró que fue víctima de un golpe parlamentario con una herramienta jurídica.

El presidente chileno Sebastián Piñera mandó a llamar a su embajador en Asunción, Cristian Maquieira, para analizar la situación, una medida que también tomó el gobierno del mandatario colombiano Juan Manuel Santos.

En declaraciones en el palacio de gobierno en Santiago, Piñera afirmó que “no se respetó el legítimo derecho a la debida defensa que está contemplado en la propia Constitución de Paraguay, y también en el derecho internacional”.

“En los próximos días nos vamos a reunir los Presidentes para, a la luz de los hechos ocurridos en Paraguay y tomando en cuenta los protocolos de defensa y protección de la democracia que contemplan ambos pactos, tomar las medidas que correspondan”.

Precisó que su gobierno “no tomará ninguna medida que pueda significar un perjuicio para el pueblo de Paraguay”

Tras la reunión con Franco, el funcionario alemán afirmó que “no soy experto constitucional, pero como político sé que el resultado de los votos en la Cámara de Diputados es un mensaje político claro”.

Brasil reconsideró su posición incial. Ayer, Marco Aurelio García, asesor en política exterior del gobierno brasileño dijo que “Brasil no intervendrá en asuntos internos de Paraguay, aunque rechaza la destitución sumaria del presidente Fernando Lugo, aseguró el domingo, añadiendo que hay que dejar que la crisis “decante”.

El asesor “descartó la posibilidad de que Brasil o los demás países del Mercosur -Argentina y Uruguay- intervengan en las cuestiones internas de Paraguay”, señaló una nota de la oficial Agencia Brasil que entrevistó a García.

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